¿Has viajado mucho estas Navidades Cómo prevenir el dolor de espalda tras largos trayectos en coche o tren

¿Has viajado mucho estas Navidades? Cómo prevenir el dolor de espalda tras largos trayectos en coche o tren

Las vacaciones navideñas son, para muchas personas en Logroño, una oportunidad para desconectar, reencontrarse con la familia o hacer una escapada. Este año, el volumen de desplazamientos desde la ciudad ha sido especialmente alto, tal como han reflejado los medios locales, con un incremento notable tanto en los viajes por carretera como en tren. Consulta la noticia aquí.

Pero al volver a casa, muchos notan que algo no va bien. La rigidez en la zona lumbar, las molestias en el cuello o la sensación de pesadez en las piernas aparecen con frecuencia tras horas de trayecto en la misma postura. Con el inicio de enero y la vuelta a la rutina, estas molestias pueden intensificarse o alargarse más de lo esperado si no se abordan a tiempo.

La fisioterapia, en este contexto, no solo actúa como tratamiento, sino como una herramienta de prevención clave para quienes realizan viajes largos de forma puntual o frecuente.

¿Por qué nos duele la espalda después de viajar?

Estar sentado durante periodos prolongados, en espacios con movilidad reducida y en asientos poco ergonómicos, genera un aumento de presión sobre ciertas zonas del cuerpo.

El problema no es solo la inactividad, sino también la postura forzada mantenida durante horas. El respaldo que no se adapta, la falta de apoyo lumbar o la imposibilidad de estirar las piernas contribuyen a que los músculos se sobrecarguen y las articulaciones pierdan movilidad.

Además, durante un viaje largo, se produce una disminución del riego sanguíneo en zonas como la pelvis y las piernas. Esta ralentización circulatoria puede generar una sensación de pesadez, especialmente en personas con varices, edemas o problemas circulatorios previos.

El estrés asociado al viaje —ya sea por el tráfico, los horarios o el cansancio— también contribuye a la tensión muscular, sobre todo en cuello, hombros y zona dorsal.

Zonas del cuerpo más afectadas por los viajes prolongados

Aunque cada persona reacciona de forma distinta, hay patrones que se repiten con frecuencia. La zona lumbar es una de las más castigadas, especialmente cuando el respaldo del asiento no ofrece un soporte adecuado o se viaja con el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante. También es habitual que se resientan los trapecios y el cuello, sobre todo en quienes descansan con la cabeza inclinada hacia un lado.

Las piernas, por su parte, pueden verse afectadas por una menor circulación, con síntomas como hormigueo, adormecimiento o incluso hinchazón en los pies. Estos efectos se acentúan si no hay posibilidad de levantarse o estirar durante el trayecto.

Estrategias para prevenir el dolor en tus próximos desplazamientos

La prevención es siempre la mejor aliada. Aunque no todos los factores se pueden controlar, hay medidas sencillas que pueden ayudarte a reducir el impacto de un viaje largo en tu cuerpo.

Antes de salir, es recomendable realizar algunos ejercicios suaves de movilidad articular, especialmente para cuello, hombros, columna y caderas. Esto ayuda a activar la musculatura y mejora la tolerancia postural.

Durante el viaje, intenta moverte siempre que sea posible. En coche, es aconsejable hacer una parada cada dos horas para estirar las piernas, movilizar la pelvis y aliviar la presión en la columna. Si viajas en tren, puedes levantarte brevemente y caminar por el vagón.

En trayectos donde el movimiento es muy limitado, puedes realizar pequeñas activaciones musculares desde el propio asiento: contraer glúteos durante unos segundos, hacer círculos con los tobillos o cambiar de posición con frecuencia. Estos gestos, aunque discretos, favorecen la circulación y reducen la rigidez.

Al llegar a destino, evita quedarte demasiado tiempo sentado o tumbado. Lo ideal es caminar unos minutos y realizar estiramientos suaves para recuperar la movilidad general.

¿Y si el dolor persiste al volver?

No todas las molestias posturales desaparecen solas. En ocasiones, una contractura, una sobrecarga o una disfunción articular puede mantenerse o incluso empeorar con el paso de los días. Si al volver de tus vacaciones notas que el dolor continúa, interfiere con tu actividad habitual o limita tu movimiento, es recomendable acudir a un profesional.

La fisioterapia permite identificar el origen exacto de la molestia y tratarla con técnicas específicas. Un fisioterapeuta puede valorar si se trata de una alteración mecánica, una tensión muscular mantenida, un bloqueo articular o una irritación nerviosa leve.

Además, la intervención temprana evita que el problema se cronifique, reduciendo el riesgo de que evolucione hacia una lumbalgia persistente, una ciática o una cervicalgia aguda.

Tratamientos eficaces tras viajes prolongadosEn consulta, el tratamiento dependerá del

tipo de dolor y de la zona afectada, pero en general se recurre a una combinación de técnicas manuales, movilización, terapia activa y educación postural.

La terapia manual ayuda a reducir la tensión acumulada, liberar los tejidos musculares y mejorar la circulación en zonas congestionadas. Las movilizaciones articulares, por su parte, favorecen el restablecimiento del rango de movimiento en columna, caderas o cuello.

Cuando el problema se asocia a una debilidad muscular o a una disfunción postural, se recurre al ejercicio terapéutico. Esto incluye rutinas específicas para activar la musculatura estabilizadora (core), mejorar la movilidad de la columna y recuperar la funcionalidad general del cuerpo.

En algunos casos, también se aplican técnicas complementarias como electroterapia analgésica, punción seca o vendaje neuromuscular, siempre en función de la evaluación clínica individual.

¿Qué podemos aprender de estos viajes?

Viajar es una experiencia enriquecedora, pero también puede poner a prueba nuestro cuerpo. Si has notado dolor de espalda, molestias en las piernas o rigidez tras estas fiestas, quizás sea momento de revisar tus hábitos posturales, tu forma de sentarte y tu preparación física general.

A largo plazo, el mejor consejo para quienes viajan con frecuencia es mantener una buena forma física. Un cuerpo fuerte, con buena movilidad y una musculatura equilibrada, resiste mejor los viajes y se recupera con más rapidez.

Además, integrar pequeños gestos de autocuidado en tu día a día —como estiramientos, movilidad consciente o pausas activas— puede marcar una gran diferencia en cómo responde tu cuerpo ante situaciones de estrés físico, como los desplazamientos prolongados.

Conclusión

Enero es el mes en el que muchas de las consecuencias físicas del ritmo navideño salen a la luz. Las largas horas de viaje en coche, tren o avión pueden dejar secuelas que van desde molestias leves hasta dolores más incapacitantes si no se abordan correctamente.

Cuidar tu espalda y tu postura en estos trayectos no debería ser una preocupación de último momento, sino parte de una estrategia global de prevención y bienestar. Si al regresar a Logroño notas que tu cuerpo no se ha recuperado del todo, la fisioterapia puede ayudarte a identificar el problema, tratarlo y evitar que se repita en futuros viajes.

En Fisioclinics Logroño ofrecemos tratamientos personalizados para personas que presentan dolor de espalda, fatiga muscular o rigidez tras desplazamientos largos. A través de técnicas manuales, ejercicios y asesoramiento postural, trabajamos contigo para restaurar el equilibrio de tu cuerpo y mejorar tu calidad de vida.

Este nuevo año, que los kilómetros recorridos no te pasen factura. Tu bienestar también viaja contigo.


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