El Parque del Ebro es uno de los lugares preferidos por muchos corredores de Logroño. Sus recorridos permiten entrenar rodeado de naturaleza, preparar una carrera o simplemente desconectar después del trabajo. Sin embargo, aumentar los kilómetros, cambiar el ritmo o volver a correr tras un tiempo parado también puede hacer que aparezcan molestias en las rodillas, los tobillos o los tendones.
La buena noticia es que la mayoría de las lesiones relacionadas con el running no aparecen de un día para otro. Suelen avisar con pequeñas molestias que, si se detectan a tiempo, permiten seguir entrenando sin necesidad de hacer una pausa prolongada. En FisioClinics Logroño ayudamos a corredores de todos los niveles a prevenir lesiones y a volver a correr con seguridad cuando el dolor aparece.
La mayoría de las lesiones no aparecen por correr
Muchas personas creen que correr es perjudicial para las articulaciones, pero la realidad es que el cuerpo está preparado para soportar este tipo de esfuerzo. El problema suele surgir cuando la carga aumenta más rápido de lo que músculos, tendones y huesos son capaces de adaptarse.
Es como intentar aprender un idioma estudiando diez horas el primer día. La capacidad existe, pero necesita tiempo para desarrollarse.
En el running ocurre lo mismo. El cuerpo mejora cuando recibe una carga adecuada y dispone del tiempo suficiente para recuperarse.
Las lesiones que más afectan a los corredores
No todos los corredores sufren las mismas molestias, pero existen algunas lesiones que aparecen con mayor frecuencia, especialmente cuando aumentan los entrenamientos o se prepara una competición.
Entre las más habituales encontramos:
- Fascitis plantar.
- Tendinitis aquílea.
- Dolor en la parte anterior de la rodilla.
- Síndrome de la cintilla iliotibial (molestia en la cara externa de la rodilla).
- Sobrecarga de gemelos y sóleo.
- Periostitis tibial (dolor en la parte interna de la tibia).
En la mayoría de los casos, estas lesiones comienzan con una molestia leve que desaparece al terminar de correr. El problema es que, si se ignora, cada entrenamiento suele hacer que el dolor aparezca antes y tarde más en desaparecer.
Cinco errores que aumentan el riesgo de lesión
No siempre es el calzado o la técnica lo que provoca una lesión. Con frecuencia, el problema está relacionado con la planificación de los entrenamientos.
Aumentar los kilómetros demasiado rápido
La ilusión por mejorar hace que muchos corredores incrementen la distancia o el ritmo de una semana para otra.
Sin embargo, músculos y tendones necesitan tiempo para adaptarse. Un aumento progresivo suele ser mucho más efectivo que intentar recuperar semanas de entrenamiento en pocos días.
Pensar que correr es suficiente entrenamiento
Salir a correr mejora la resistencia cardiovascular, pero no desarrolla por igual todas las capacidades físicas.
Los corredores que incorporan ejercicios de fuerza suelen tolerar mejor las cargas de entrenamiento y presentan menos molestias relacionadas con la sobrecarga.
No hace falta pasar horas en el gimnasio. Dos sesiones semanales bien planificadas pueden marcar una gran diferencia.
Ignorar las molestias iniciales
Existe una frase muy repetida entre corredores: "se me pasa cuando entro en calor".
Aunque esto puede ocurrir en algunas ocasiones, no significa que el problema haya desaparecido.
Si una molestia aparece en todos los entrenamientos o va aumentando con las semanas, es recomendable prestarle atención antes de que obligue a detener completamente la actividad.
Utilizar siempre el mismo recorrido
El Parque del Ebro ofrece diferentes superficies y desniveles suaves que permiten variar los entrenamientos.
Alternar recorridos ayuda a distribuir las cargas sobre músculos y articulaciones, evitando que siempre trabajen exactamente de la misma forma.
Descansar menos de lo necesario
El entrenamiento no termina cuando dejas de correr.
Dormir bien, hidratarse correctamente y respetar los días de recuperación son aspectos fundamentales para que el organismo pueda adaptarse al esfuerzo realizado.
¿Cómo saber si es una molestia normal o el inicio de una lesión?
Después de un entrenamiento intenso es habitual sentir cierta fatiga muscular. Esa sensación suele desaparecer en uno o dos días y no impide realizar las actividades cotidianas.
Sin embargo, conviene prestar atención cuando:
- El dolor aparece siempre en el mismo punto.
- Cada semana comienza antes durante la carrera.
- La molestia continúa al caminar.
- Existe inflamación visible.
- Modificas tu forma de correr para evitar el dolor.
Estas señales indican que probablemente el cuerpo necesita algo más que descanso.
La prevención empieza antes de ponerse las zapatillas
Muchos corredores dedican tiempo a elegir el calzado perfecto, pero olvidan preparar el cuerpo para soportar los kilómetros.
Un programa de prevención suele incluir trabajo de fuerza, movilidad, equilibrio y control del movimiento. El objetivo no es correr más, sino correr mejor y con menor riesgo de lesión.
Además, revisar periódicamente cómo responde el cuerpo al entrenamiento permite detectar pequeños desequilibrios antes de que se conviertan en un problema.
Si corres con frecuencia o estás preparando una carrera, puedes conocer nuestro servicio de fisioterapia deportiva, donde realizamos valoraciones personalizadas para prevenir lesiones, optimizar la recuperación y ayudarte a seguir disfrutando del running.
No esperes a que el dolor te obligue a parar
Uno de los errores más habituales entre los corredores es consultar únicamente cuando ya no pueden entrenar.
Sin embargo, cuanto antes se identifica el origen de una molestia, más sencillo suele ser corregir los factores que la están provocando y evitar periodos largos de inactividad.
Una pequeña sobrecarga tratada a tiempo suele requerir muchos menos cambios que una lesión que lleva semanas evolucionando.
Corre durante más tiempo, no solo más kilómetros
Disfrutar del running no depende únicamente de mejorar el ritmo o acumular kilómetros. También consiste en mantener un cuerpo preparado para responder al entrenamiento sin que el dolor limite cada salida.
Si notas molestias recurrentes, estás aumentando la carga de entrenamiento o quieres preparar una carrera con mayor seguridad, en FisioClinics podemos ayudarte a evaluar tu situación y diseñar un plan adaptado a tus objetivos para que sigas corriendo con confianza y durante muchos años.




























